Martín Tummino: un bartender que va por todo

Desde que llegó a Buenos Aires no paró. Es que la carrera del bartender, sommelier y mixólogo argentino Martín Tummino (o “Tincho” como le dicen sus amigos) parece estar en su mejor momento. Después de viajar por distinas ciudades de Europa y América, donde fue invitado a brindar charlas y seminarios sobre coctelería y de participar en innumerables competencias y festivales, volvió al país para ponerse al frente de una barra porteña y el recibimiento fue glorioso. Pero eso es solo la punta del iceberg: en una semana se estará presentando en Trinidad y Tobago en la Final Internacional del Angostura Global Cocktail Challenge, donde representará a la Argentina y a toda Latinoamérica para convertirse en el nuevo Embajador Global de la marca.

Antes de subirse al avión, charlamos con él sobre esta experiencia, sobre su regreso a su tierra natal y sus proyectos para este año.

El domingo próximo vas a estar en Trinidad y Tobago en la Final Internacional del Angostura Global Cocktail Challenge. ¿Cómo fue participar de esta competencia? 

La experiencia del Angostura Global Cocktail Challenge fue maravillosa hasta ahora y sé que lo que viene será aún mejor. Tuve la oportunidad de viajar a Panamá durante tres días que fueron muy intensos. En principio porque el viaje fue relámpago: me enteré que viajaba con una semana de anticipación, así que los preparativos fueron violentos. Amo viajar, por lo tanto me sentí muy feliz de conocer un país nuevo, siempre había querido visitar Panamá. Ya conocía personalmente a algunos de los competidores, por lo que fue más una reunión de amigos que una competencia y eso es muy lindo. Tener la oportunidad de compartir con gente a la que conoces, respetas y admiras es muy grato. El torneo paso muy rápido. Para mí fue un balance entre concentración, disfrute y aprendizaje:  conocí gente nueva, probé cócteles y visté muchos bares excelentes.

Además, la gente de Angostura es un amor. Nos atendieron muy bien y tenían todo muy bien programado. La marca sabe como hacer estos eventos, llevan años haciéndolo y mejoran cada vez más. No escatiman en gastos y se aseguran de que los competidores esten muy cómodos todo el tiempo. También sucede que la gente del Caribe tiene en general una vibra muy copada y yo por haber vivido varios años en Centroamérica los entiendo muy bien. Siempre que estoy por allá me siento como en casa de alguna manera.

¿Qué se siente poder representar a tu país y a toda Latinoamérica en un concurso internacional de coctelería?

Representar a la Argentina es un orgullo para mí, más teniendo en cuenta que hace muchos años que no estaba en el país; llegar y casi de inmediato tener esta oportunidad es muy gratificante. Es una gran responsabilidad llevar nuestra bandera, pero a la vez un gran honor. Mi objetivo es dejar a la coctelería de nuestro país en lo más alto, siempre con dedicación, respeto y cariño. En este caso, luego de obtener el primer lugar en Panamá la responsabilidad se agranda, pues en la final represento a toda Latinoamérica lo que es aún más gratificante. Tengo años dedicandome al ron, a las aguardientes de caña y a la comprensión de la cultura coctelera del Caribe. La coctelería tropical corre por mis venas -como todos saben- y ser quien represente eso en la final global para nuestro continente es un enorme reconocimiento para mí.

Martín en la Final Regional del Angostura Global Cocktail Challenge

Fuiste Embajador de varias marcas -como Smirnoff, Gordon’s y Tequila Patrón-, ¿qué significaría para vos ser elegido como Embajador de Angostura?

Siempre me ha gustado el trabajo de embajador. En 2014 me convertí en Embajador Nacional de Ron Diplomático en Venezuela. Realicé este trabajo para la marca por dos años y lo disfruté mucho. Competí en la final global de la marca por el Premio de Embajador Global pero esa vez no fue para mí. Desde entonces siempre esperé tener otra oportunidad. Ben Reed (un reconocido bartender con varios libros en su haber y conocido mundialmente como el “Príncipe Heredero de los Cócteles”) me dijo durante esa competencia que no bajara los brazo y que siguiera persiguiendo mi sueño, que algún día lo lograría porque estaba hecho para eso. Tres años después tengo una nueva chance y me hace muy feliz.

Defintivamente los rones son lo mío, es el spirit que quiero comunicar porque amo el ron y amo el Caribe. Angostura es una marca con mucha historia y mucho por contar. Hace años que persigo el sueño de convertirme en Embajador Global para una marca de rones y definitivamente volverme el Embajador Global de Angostura sería mi sueño hecho realidad. Además tengo una íntima relación con la marca, la estudio hace años y la sigo desde cerca desde el tiempo en que viví en Centroamérica.

Participaste de Tales of the Cocktail -el festival de coctelería más importante de la industria internacional de bebidas- tres veces (en Buenos Aires, New Orleans y Edimburgo). ¿Cómo fue la experiencia?

Tales of the Cocktail es lo más grande que hay, no puedo decir otra cosa. Describir Tales es difícil, hay que vivirlo como bartender al menos una vez en la vida. A mi Tales me dio mucho. Amigos, experiencias y un gran aprendizaje. Allí lo ví todo. Yo siento que es como el motor de una máquina: si querés entender como funciona la máquina tenés que verla desde adentro. Definitivamente nada le gana a Tales en Nueva Orleans (este año participará nuevamente), Edinburgo fue muy divertido y Buenos Aires fue mi primer Tales, pero en los próximos años planeo participar ya desde otro lado, como presentador o como Guest Bartender.

Desde hace casi un año se luce todas las noches detrás de la barra de J.W. Bradley

En 2017 volviste a trabajar full time detrás de una barra porteña. ¿Cómo fue estar de nuevo frente a frente con el cliente argentino? ¿Sentís que hay un interés del otro lado por aprender más sobre coctelería o todavía se mantiene cierta distancia? 

Volver a Buenos Aires y meterme full time en una barra porteña era algo que tenía pendiente después de tanto viajar. La vuelta para mi fue triunfal: fui recibido como nunca antes y mi trabajo en el extranjero fue muy reconocido. Estoy muy agradecido por ello. Respecto al tema de los clientes, es interesante. Claramente estar frente a frente con el cliente argentino no tiene nada de extraño para mí, trabajé mucho acá y conozco al cliente de nuestro país. Está claro que al cliente promedio le falta mucho por aprender pero ojo, ha aprendido mucho ya. El problema no es el cliente acá, porque el cliente quiere aprender más y está dispuesto a poner la responsabilidad de enseñarle en nuestras manos (la de los bartenders). Creo que el problema compete en sí a los dueños de los bares (y a las marcas con las que ellos trabajan), y a los bartenders que trabajan en estos bares les interesa que el cliente aprenda algo.

Desde que llegué a Argentina charlé con muchos bartenders y creo que para poder enseñarle al cliente primero tenemos que aprender más nosotros. Por momentos, todo parace solo un negocio -lo cual es y lo tengo claro- pero me refiero a que parecería que no hay amor para darle al cliente y que se lo ve como un número al que no hace falta atender bien u ofrecerle algo distinto porque “no sabe nada”. Este parece ser por momentos un pensamiento colectivo y eso me preocupa. Creo que tenemos mucho camino por recorrer todavía, pero a la vez esto es lo que me motiva a estar acá, hay mucho por cambiar y por mejorar.

¿Cómo viene tu 2018? ¿Qué proyectos tenés?

Todo dependerá de lo que pase en unos días en Trinidad y Tobago, pero después de febrero tengo tres o cuatro proyectos en mente, soy un tipo inquieto. 2018 es el año en que quiero empezar a hacer bares de verdad en Buenos Aires. Este año empiezo de lleno a ofrecer mis servicios como Cocktail Developer y a asesorar nuevos emprendimientos; además sigo promoviendo el “Movimiento Tiki” con mis Clases Especiales y estoy terminando mi primer libro. Una de las sensaciones más lindas que me ha dado la coctelería es el placer de poder hacer a alguien feliz por un momento. Verlos bailar y sonreír disfrutando una de mis copas es un placer enorme. Al fin y al cabo de eso se trata, hacer sentir bien a quienes nos visitan y que puedan olvidarse de sus problemas aunque sea por un momento. La gente no nos recordará por los cócteles que les hagamos, sino por cómo los hicimos sentir cuando tuvimos la oportunidad de servirle.

Martín en la Final Regional del Angostura Global Cocktail Challenge
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