Korova: Una Historia de Amor

Por Julieta Groglio

Si bien los Speakeasys ya se han vuelto muy populares en la coctelería porteña, todavía hay algunos que no tienen idea de qué hablamos cuando hablamos de Speakeasys y aun menos conocen Korova Cine Bar. Lo cual por un lado es encantador, ya que convierte a este bar secreto en un sitio aun más especial y privado. Pero por otro lado, Korova se merece estar en boca de todos.

El Speakeasy tiene su origen en la década del siglo XX, en la cosmopolita Nueva York. En esos momentos, en toda la ciudad regía la Ley Seca: una polémica medida que impedía la fabricación y el consumo de alcohol. Para demostrar que toda ley nace para ser quebrada, comenzaron a aparecer los bares speakeasy.

De boca en boca, se iba corriendo el rumor de la ubicación de aquellos lugares que permitían mantener vigente el ocio y los placeres nocturnos. Los bares formaban verdaderas comunidades secretas donde los propios clientes eran responsables de invitar a nuevos amigos a formar parte del misterio, aquello que estaba oculto y fuera de la ley. Se utilizaban contraseñas o invitaciones que sólo podían ser distribuidas por clientes, ya que los bares confiaban en ellos.

Se dice que el término Speakeasy proviene de la forma en que un cliente pedía una bebida alcohólica sin levantar sospechas, los camareros dirían a los clientes habituales que estuvieran callados y “hablaran bajo” (en inglés, “speak easy”).

Detrás de una puerta negra en una angosta callecita de nombre extraño del barrio de Olivos, se encuentra el primer y único Speakeasy de Zona Norte: Korova Cine Bar. Y lo que se halla detrás de esa puerta es mucho más que un simple bar secreto.

Korova -lejos de ser parte del mundo de Alex DeLarge y La Naranja Mecánica- nació en 2008 de la mano de su actual dueño Popi y de su pasión por el cine. Comenzó como una cueva cinéfila donde sentarse a ver películas y tomar algo. Pero con el tiempo -y con mucho trabajo-, Korova evolucionó y se convirtió en uno de los mejores bares de la zona: cuenta con una sala central con sillones y mesas altas, una barra pequeña pero muy poderosa y atrapante, una terraza para las noches calurosas de verano, y una sala secreta escondida al fondo del bar, con una bola de luces y un estilo muy de Fiebre de Sábado por la Noche.

Lo peculiar de este bar es que es una caja de sorpresas. Cuando uno va a Korova no sabe con qué se va a encontrar o cómo va a ser la noche, pero lo que sí sabe es que va a pasar un muy buen rato.

Con una carta sofisticada y dinámica de cócteles jugados e innovadores, Popi propone degustar bebidas de calidad a buenos precios en un ambiente cálido, intimo y divertido, para disfrutar un momento único en las afueras de la ciudad. ¿Lo mejor? Detrás de la barra, hay un equipo de bartenders con mucha onda que se encargan de preparar cada trago a la perfección y de sacarte una sonrisa.

Pero lo más interesante y encantador de este bar es que no necesitas pertenecer a ninguna élite o grupo determinado para ingresar. La idea es que un amigo te cuente sobre el bar y que vos vayas. Así de simple. Es un lugar en donde podes ser vos mismo y disfrutar a pleno. Porque acá no hay máscaras ni caretas. Éste, es un bar con todas las letras.

Korova tiene, sin lugar a dudas, “ese no se qué” que no tienen ningún otro bar de la ciudad. Enamora por su encanto de innovador y buena onda. Korova es, señores y señoras, un lugar para enamorarse.

27 de Octubre de 2014