Viajar a Madrid sin salir del país

Por Julieta Groglio – Septiembre de 2014

Ubicado en la calle Uriarte, en el corazón de Palermo, se encuentra Bernata: un cálido y sofisticado restaurante español que propone viajar a Madrid y disfrutar de sus sabores sin tener que tomarse un avión.

Hija de gallegos y criada en México, Luz Fernández García vivió prácticamente toda su vida entre dos continentes. Pero un día decidió abandonar su profesión de arquitecta para venirse a Buenos Aires y embarcarse en una nueva aventura: el extraño y encantador mundo de la gastronomía.

Para el momento en que conoció a su marido argentino, Luz ya tenía su vida armada en Madrid. “A mi marido lo conocí en una noche de fiesta en Madrid, nos presento una amiga en común. El sabía mucho de vino y a la tercer cita me cocino. Enganchamos mucho por esa parte tan hedonista que teníamos los dos, del placer por los sentidos y la comida. Y bueno, nos enamoramos y decidimos compartir nuestra vida” – cuenta Luz con una sonrisa-. Pero él tenía que volver a Buenos Aires por trabajo y ella sin dudarlo decidió acompañarlo y construir una nueva vida en una tierra desconocida. Fue así como dejo su profesión de arquitecta y decidió probar algo nuevo.

“Con el tiempo me empecé a plantear la posibilidad de hacer algo con gastronomía, porque me divertía, porque siempre en mi casa hacíamos fiestas gastronómicas y siempre era todo en torno a la comida. Pero bien armado, diverso y complejo, casi una competición entre amigos. Y como le pasa a tanta gente que tiene el sueño de tener un restaurante, pues yo me la creí, me puse de lleno y finalmente lo abrí.”

Cuando Luz llegó a Buenos Aires su idea original era hacer algo más sibarita, una cocina contemporánea de autor y sofisticada. Pero no conocía tanto al público y las zonas que consideraba indicadas para desarrollar ese concepto no contaban con locales disponibles. Hasta que apareció un lugar en una zona que a ella no le gustaba y que había sido un restaurante anteriormente, por lo cual estaba completamente equipado. “Era un poco lúgubre, pero la esquina era linda, el sitio era bonito, y cuando vi la barra me enamore. Como arquitecta me di cuenta que podíamos hacer algo lindo con este espacio. Pero también me di cuenta que este lugar me estaba pidiendo una propuesta diferente a lo que yo quería hacer, me estaba pidiendo hacer algo más relajado, más divertido y mas entorno a la barra. Generar una movida en donde se mezclen la comida con los tragos”.

Lo señaron, diseñaron la marca, comenzaron la obra y en menos de dos meses Bernata estaba listo para abrir sus puertas.

Pero para Luz el primer año fue un tanto duro. “Yo no era gastronómica, con lo cual cada día aprendía una cosa nueva y definía una forma de hacer las cosas”. Inquieta y perfeccionista, se pasaba día y noche metida dentro del restaurante buscando los sabores perfectos y delineando todo a su modo. “Quería tenerlo todo lo más claro posible para poder delegar de la manera correcta, sabiendo como quería las cosas. Entonces fue un lindo año, duro, pero lo lindo fue que tuvimos un subido muy fuerte cuando abrimos y poco a poco lo que vimos era que íbamos teniendo gente que venía y recomendaba, un boca a boca importante. Y la mejor publicidad es que un amigo te lo recomiendo. Y fuimos de a poco, sin prisa pero sin pausa. Acomodándonos en el mercado y ganándonos nuestro lugar. Fue duro pero fue lo que tenía que ser.”

LOS SABORES

Amante de la buena cocina, Luz venía con un montón de ideas de lo que le apetecía contemplar en su primera carta y junto a su jefe de cocina supieron ordenarlas de un modo práctico y sofisticado. Combinando los sabores clásicos de Madrid y de otros lugares de España, crearon una carta tan especial que de solo leerla se le hace agua la boca a cualquiera.

La propuesta mezcla tradición y vanguardia en más de 20 platos -que se pueden pedir como tal, para compartir o en la clásica tapa- entre los que se destacan la clásica pero increíblemente rica tortilla de patata, las croquetas de gambas, jamón serrano y hongos, el pulpo según Bernata, las trufas de morcilla y los hojaldritos de chistorra.

Pero la invitación no es nada más de tapas, sino que a esta se le suma una vanguardista carta de Gin Tonics. “Lo de la idea del Gin Tonic surgió porque me parecía que si la propuesta era de tapeo contemporáneo tenía que ir acompañado de un buen Gin Tonic. Cuando empezamos me di cuenta que aquí nadie tomaba Gin Tonic, no había un lugar decente en donde te lo sirvieran”, explica Luz sorprendida.

Así fue como contrataron al legendario bartender Renato “tato” Giovannoni –dueño de Florería Atlántico y creador del Gin “Príncipe de los Apóstoles” – para que los ayudara con la carta inicial. “Tato fue un detonador super importante para el restaurante. En ese momento no tenía ni idea de quién era pero hoy es un gran amigo de la casa. Le conté del proyecto, le gustó, claramente porque si no me hubiera mandado al carajo, y me paso un presupuesto de honorarios el cual se lo negocie –cuenta Luz entre risas-; me hizo una carta divina y abrimos el restaurante de la mano de Tato Giovannoni. Sin darnos cuenta fue como nuestro padrino, fue empezar de la mano de un grande”.

Si bien hoy la carta conserva algunos de los tragos de Tato, fue re versionada con una propuesta aun más extravagante y sofisticada de la mano de Leandro Gil Baez.

Inquieta, Luz mira atenta todo lo que pasa en su restaurante mientras charlamos. Sus ojos están en todos lados, en cada comensal que entra, en cada plato que sale de la cocina. Y ese espíritu inquieto, creativo, de búsqueda, es el que se respira en el aire de Bernata. Un restaurante que desde que se fundó en 2012 no ha dejado de recibir elogios y buenas críticas de la prensa. “Bernata no es un restaurante, Bernata es un concepto. La idea es que cuando la gente escuche la palabra “Bernata” lo asocie con una experiencia placentera, que piense en propuesta muy honesta y estupenda, super agradable y que les transmita una sensación de placer, pero honesta sobre todo, en el sentido de que aquí van a comer bien y pagar lo que corresponde”.

Bajo esta filosofía fue como surgió su proyecto mas reciente: el vino “Bernata N° 1”. Un vino joven con un corte elegido especialmente por su creadora. La propuesta fue crear un vino que se pueda degustar en el restaurante junto con las tapas, así como también en casa con amigos. “La idea es que cuando se termina esta partida hagamos el numero dos con otra bodega. Y la idea es que esto sea muy dinámico al igual que todo lo que hacemos. A mí no me apetece meterme en el negocio de la distribución y me parece que no me aporta demasiado valor, ya que es un producto que va de la mano de esta marca en este lugar”.

Cálida, sonriente y gran anfitriona, Luz invita a los porteños a viajar a través de los sabores de su tierra; adentrarse en este bello y especial rincón madrileño para disfrutar de una noche distinta. Para sentirse en la alucinante Madrid sin tener que viajar doce horas en avión.

-Actualmente Bernata se encuentra cerrado.