Vermú: ¡Que viva el ritual!

Por Julieta Groglio – Septiembre de 2014

Lluvia, amigos y el legendario Almagro Boxing Club. Ese es el plan para un sábado de Septiembre a las siete de la tarde. Mucho más que un plan que a la vista parece “simple”, esto es una invitación a algo distinto. Pero en verdad a algo ya conocido, a algo bien nuestro, bien argento.

Aquí lo hay de todo y para todos los gustos. Un ring de fondo palpitando el encuentro “Maidana- Mayweather”, mesa de truco para los fanáticos, el sapo, un metegol, una banda en vivo, mozos de los de antes que sirven las picadas preparadas por el chef Lele Cristobal y el infaltable vermú, de la mano de Cinzano. Esto pasa en “La Vuelta del Vermut”.

La propuesta es simple: volver al ritual del vermú, volver a la “ceremonia del aperitivo” que hacían nuestros padres y abuelos un rato antes de comer. Reunirse luego de un largo día de trabajo con un vermucito en una mano y la picadita en la otra.

Aquella ceremonia que tenía como protagonista al vermú rosso o bianco -e incluso a veces también al Fernet- era un clásico de los clubs y bares de barrio, donde los hombres se juntaban a jugar a las cartas y a hablar de fútbol y mujeres. Pero obviamente el ritual no quedaba ahí. Los domingos seguía en casa. Hesperidina, Pineral, Cynar, Gancia, Campari, Fernet y el Cinzano, eran los principales protagonistas. Siempre acompañados por el queso Mar del Plata, salamín, mortadela cortada en daditos, maníes, aceitunas verdes y negras, papas fritas y pan cortado en rodajas. El sifón también decía presente. Los había de vidrio y de colores verde y azul, e incluso algunas veces tenían una estructura de aluminio para protegerlo en caso de explosiones o roturas.

Julieta Groglio

Era siempre una ceremonia de un par de horas antes del almuerzo. Por lo general, el vermú se dejaba para el regreso de misa alrededor de las once de la mañana. Pero lo lindo de este ritual era que no se hacía en soledad, sino que amigos y vecinos se acercaban a disfrutarlo junto con los dueños de casa. Mientras tanto, las abuelas amasaban la pasta y preparaban el tuco con carne o pollo estofado y otras veces con salchicha parrillera para darle un sabor aun más especial.

Esto que a veces parece tan lejano, nunca desapareció del todo. Si no más bien, que muto y adquirió otros nombres y formas, como “after office” o “happy our”. Pero el sentido sigue siendo el mismo: juntarse con amigos un rato antes de la cena para hablar y relajarse después de un largo día. Por un tiempo se impusieron la cerveza y el champagne, e incluso algunos tragos no muy elaborados. Pero para algunos el ritual había cambiado demasiado de forma, y fue ahí cuando los nostálgicos se reunieron y salieron a reivindicar al vermú, a devolverle su forma original.

Fue así como grandes bartenders y gastronómicos volvieron a hablar del vermú, y lo incluyeron en sus cartas, bares y restaurantes como un invitado más que volvió para quedarse. Así fue como el Grupo Campari propuso “La Vuelta del Vermut”. Cinzano invita a compartir la experiencia del vermú en los clubes más clásicos de Buenos Aires como el Darling Tennis Club de San Telmo, el Club Atlético Barracas, el Almagro Boxing Club y Villa Malcom. Luego, a partir de Octubre, esta propuesta podrá ser encontrada en un circuito de más de 30 bares de los tradicionales barrios de Buenos Aires, entre los que se destacan La Popular, El Federal, La Esperanza de los Ascurra, Il Ballo del Mattone, 878, Café San Juan y muchos más.

A esta vuelta se le suma también “El Club Del Vermut”, un espacio dedicado a los amantes de la buena coctelería, para quienes la hora del vermut es el momento más agradable de su día. “Un club exclusivo donde la experimentación y el disfrute de momentos únicos van de la mano”. El club propone una búsqueda placentera a través de cursos, catas, charlas, seminarios, eventos, reuniones y encuentros. Así fue como nació “La Ruta del Aperitivo”,  un proyecto que propone recorrer la Argentina desde sus costumbres, eligiendo compartir la hora del aperitivo en diferentes lugares. “Tal vez sea la manera más sincera de conocernos internamente, profesando la hora del vermú y la picadita y revalorizando la cultura argentina en su faceta gastronómica”.

Esta tradición que vimos no solo en la casa de nuestros abuelos, sino también en programas como “Los Campanelli” o “Los Benvenuto”, es algo que trasciende y trascenderá a toda generación argentina. Porque si bien comenzó cuando los inmigrantes trajeron estas mágicas bebidas a nuestra tierra, el ritual del vermú es algo que se volvió una costumbre argenta por completo. Y la pregunta de algunos tal vez sería: ¿por qué volver a esta vieja costumbre?  Porque el ritual va más allá de juntarse a “tomar y comer algo rico”. Es una invitación a volver a lo que fuimos, a lo que fueron nuestros antecesores, a unirnos con ellos desde otro lado. Es una invitación a reencontrarnos y celebrarnos.

¡Que viva el ritual, que viva el vermú!

Julieta Groglio
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